En algún momento de mi vida pude detenerme para escuchar a aquellas cosas que me llamaban pero envuelta en la rutina, no me permitía.
De a poco comencé a averiguar distintas terapias complementarias a la medicina tradicional, un poco por curiosidad y otro por necesidad; cuando Internet se transformo en un medio masivo, ayudó mucho más en la búsqueda.
La primer técnica que aparece como parte de mi incesante búsqueda es REIKI, y con ella, todas las dudas respecto a la energía y a la imposición de manos, cuanto era real y cuanto parte de placebo. Mientras leía, fui conociendo gente que practicaba distintas técnicas, hasta que me anime y tome mi primer nivel de reiki, ese fue el momento de cambio en mi vida. Me permitió recuperar memorias, memorias de sucesos de la infancia y adolescencia que dormían en algún lugar de mi cuerpo y que de a poco se transformaron también.
Me encontré con la energía de los cristales, Reino, que llamó mi atención en cada paso que daba, siempre había una piedra que levantaba y guardaba, que oía. Agudice mi oído y recordé la vibraciones y el efecto armonizante en la células.
Todo sucedió de a poco y dándole a cada practica el tiempo necesario para hacer de ella, mi gran Maestra.
Hoy terapeuta holistica, (reikista, instructora en meditación, masajista holistica) sigo aprendiendo, sigo sumando para poder entregar la energía que recibo con sabiduría.
Sume la radiestesia, geobiologia, regresiones, lectura de registros, distintos sistemas de reiki y con asistencia de mis Maestros, integro la energía para el mayor bien.
Hoy, con años ganados, sabiduría incorporada, segura de que las terapias complementarias suman y colaboran de manera efectiva en la salud del cuerpo físico, emocional, mental y espiritual; brindo lo aprendido en mi gabinete.
Cuencos, gong, campamas tubulares, y cristales me acompañan.