miércoles, 25 de junio de 2014

Somos Energia.

El Universo está compuesto por átomos. Lo más maravilloso e increíble del átomo es el hecho de que algo tan sólido y aparentemente estático como una roca esté íntegramente formado por partículas en continua vibración. Según como se combinen entre si producirán distintos tipos de energía vibrante, que se organizan en ritmos y ciclos.

La naturaleza tiende a vibrar en armonía (o a buscarla si es que por alguna circunstancia se perdió) desde sus conformaciones mas pequeñas e invisibles a nuestros ojos, hasta lo mas grande, como el sistema cósmico e interplanetario, también invisible a nuestros ojos, a simple vista, por lo inconmensurable.
Desde tiempos remotos, el hombre trato de explicar este orden armónico del universo. Observo cómo todo se da en ritmos y ciclos, que se repiten en un orden consecutivo y dinámico. Ciclos que involucran el funcionamiento de cada partícula del cosmos. 
En el ser humano observamos el ritmo cardíaco, el de la respiración, el digestivo, el del sueño y vigilia. O mas amplio, las etapas de nacimiento, crecimiento, madurez, vejez, muerte. 


Observó cómo en la Naturaleza , en el crecimiento de las plantas, en el movimiento de los astros, se daban estos ciclos y les llamo de "Proporción áurea". 
Llego a la conclusión de que somos todos similares, aunque también somos individuos. Somos proporcionados en nuestras medidas y formas. Que esa relación armónica tiene que ver con nuestra vida. 
Luego, desde cada disciplina sistemática se dio una explicación y comprobación de ella. En Matemáticas, Fibonacci, explico el crecimiento en la naturaleza en relación armónica a través de la siguiente secuencia numérica 1-1-3-5-8-13-21-…. (cada numero de la serie es la suma de los dos anteriores).
Desde la Geometría se lo explico con el Rectángulo mágico, desde donde nace la forma perfecta de la elipse.

En Arquitectura, los griegos construyeron todos sus edificios y monumentos tomando en cuenta estas proporciones, ya que basaban su filosofía en la armonía del hombre con todo su entorno. Pitágoras creo la escala musical teniendo en cuenta esta proporción áurea por lo que se explica cómo es que el sonido y el fenómeno musical influyen en el hombre y son amplia mente terapéuticos.
El sonido es una parte integral de nuestras vidas. Desde antes de nacer el ser humano ya esta rodeado de sonido: los latidos cardíacos de la madre, los de su respiración, y una primera experiencia amortiguada del mundo exterior.El sonido de los Cuencos Tibetanos está en concordancia con la Proporción áurea. Están afinados según la escala Pitagórica.
El sonido de los Cuencos Tibetanos y sus armónicos sirven para equilibrar los planos físico, mental y emocional. 
Sus sonidos son puros, intensos y guardan un misterio particular capaz de transportar, a quien los escucha, a una experiencia difícil de explicar con palabras. Una experiencia para transitar y disfrutar con todo el cuerpo. Actúan despejando la mente, destrabando bloqueos emocionales.
Facilita, a la persona que los vivencia, encontrar un estado de relajación profunda. Poder desprenderse durante ese momento de los problemas cotidianos y con ayuda de ejercicios de respiración y con el sonido de los cuencos, tener la oportunidad de conectarse consigo. Es comparable a "hacer silencio" en cuanto a que éste sería un silencio de lo cotidiano para escuchar los propios sonidos y sensaciones.
"Dejar un espacio para que estos puedan aparecer"
El masaje sonoro implica hacer sonar el cuenco muy cerca del cuerpo, o bien apoyarlo sobre este, para que llegue tanto el sonido como la vibración.


Principio de resonancia.

Si uno deja caer una piedra en un estanque, se forman ondas concentricas que se van expandiendo , cada molecula de agua llega de esta manera a moverse. Algo parecido ocurre cuando se coloca el Cuenco sobre la palma de la mano y se hace sonar. Las ondas del Cuenco se trasladan al cuerpo y se expanden en forma de ondas concentricas. En ese sentido, el Dr.  Jeffrey Thompson, director del Centro de Investigaciones Neuroacústicas en el Instituto de Ciencias Humanas de California, afirma: "Dado que el sonido viaja cinco veces mejor por el agua que por el aire la estimulación en el cuerpo de la frecuencia sonora es una forma muy eficaz de estimulación corporal integral, sobre todo a nivel celular. El estímulo directo del tejido celular vivo, utilizando la vibración de la frecuencia de sonido, ha mostrado un marcado metabolismo celular y con ello la posible movilización de una respuesta celular de curación."